- Se convierte en un elemento visual que promueve la disciplina. El mero hecho de llevarlo hace que tengan que acatar unas normas preestablecidas por el centro.
- Evita las distracciones propias que tiene el que muchos niños y niña quieran ir “vestidos a la moda”, esto implica tiempo para saber que estilo te gusta y que llevar.
- Aumenta el sentimiento de pertenencia a un grupo en el que hay homogeneidad. Esto es primordial en los primeros años del niño en la guardería.
- Disminuye los signos de discriminación por ir diferente o no poder tener lo mismo que la mayoría.
- Mayor comodidad para los padres a la hora de gestionar la vestimenta del día a día.
